Aceite de Jaén

Jaén es un auténtico bosque de olivos (más de 60 millones de árboles), que se extiende por toda la provincia, sobre una superficie superior a las 600.000 hectáreas. Los campos de olivo jiennenses podrían considerarse  el quinto parque natural de la provincia, en tanto que evitan la erosión y la desertización del terreno y son el hábitat de más de 900 especies de animales.

El aceite de Jaén, procede principalmente de la variedad  de aceituna picual, ocupando esta variedad,  más del 95% de la superficie de cultivo de olivar de la provincia, unas 560.000 hectáreas.

La provincia aporta entre el 40 y el 50 % de la producción andaluza de aceite de oliva, en torno al 40% de la española y casi el 20% de la mundial.

El aceite de oliva virgen extra de Jaén,  es de olor frutado, fresco y fragante, prepondera un ligero amargor, con intenso gusto a la propia aceituna, que deja un final de boca exquisito y un retrogusto prolongado. Los aceites de la variedad picual, presentan un perfil con un frutado de aceituna alto, con fuertes sensaciones a verde (hoja o hierba), con atributos positivos amargo y picante con intensidad media y descriptores específicos a higuera, tomate y  ligera astringencia que le proporcionan una gran personalidad.

Los ligeros sabores “amargo” y “picante” del aceite picual virgen extra de Jaén, son atributos positivos del aceite, que  variarán intensidad,  en función de que el fruto esté más verde o maduro, y de unas variedades a otras, pero en ningún momento penalizan su calidad. Los aceites que presentan un alto contenido en polifenoles (antioxidantes naturales), como es el caso de la variedad  picual, suelen tener presentes, con más intensidad, los atributos amargo y picante .

Los aceites vírgenes de la variedad picual tienen un elevado porcentaje de ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico) y gran cantidad de antioxidantes naturales que los hacen extraordinariamente estables (muy resistentes a la oxidación).

La resistencia a la oxidación del aceite picual virgen extra de Jaén, debida a su mayor contenido en oleuropeína, polifenol con antividad antioxidante, garantiza su estabilidad y conservación durante largo tiempo, según ha demostrado distintos estudios comparativos realizados con aceites de oliva de otras variedades de aceituna. Esta condición lo hace único entre los aceites de oliva vírgenes.


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